Capítulo I 

Solemnemente varada, la embarcación descubre el silencio de un nuevo día. El suave rumor de las olas contra el casco se ve interrumpido por los graznidos de las aves mientras el primer marinero despierta sobresaltado. Levanta su nervudo cuerpo con más voluntad que fuerza, trata de recordar si ha cometido un error fatal al quedarse dormido. ¿Seguiría allí? Para evitar la ira de su capitán y camaradas esperaba que sí, pero algo en el fondo de su mente susurraba que sería mejor que hubiera desaparecido y jamás volviera a verlo ante sus irritados ojos.

Avanza cinco pasos.

Ningún rastro de sueño permanece en su cuerpo mientras el marinero se asoma cautelosamente por el cristal de la puerta. El vaho de su respiración cubre parcialmente a la figura sentada en el suelo, que permanece oscura e impasible bajo las primeras luces del amanecer. Solo sus ojos brillan con algo parecido a un aliento de vida. Demasiada vida en su propia opinión. Antes de poder apartar su atención del prisionero, un par de camaradas llegan, lenta y cautelosamente, junto a él. El mayor tiene ganas de hablar, el grumete da la sensación de haber llegado a su propio funeral.

-¿Ha dado algún problema?

-Sin novedad…

-El capitán ha mandado llevarlo a cubierta, parece que va a hacerle unas preguntas.

-Bien… ¿abrimos entonces?

-No queda otra si queremos sacarlo, ¿no?

-Supongo que no…

Los tres hombres se sitúan frente a la puerta, el mayor y el grumete agarrando con firmeza sendas porras de madera desbastada. Tratando de mantener el pulso firme, el marinero guardián sostiene el candado y comienza a girar las numeradas ruedas. Se para en seco, mira a derecha e izquierda.

-¿Cuál es la combinación?

Los marineros armados se encogen de hombros.

-Ni idea, ¿no la sabías tú?

-No, yo he hecho la última guardia, ni siquiera estaba cuando lo encerraron.

-¿Y quién estaba?

-Quién estaba que esté en condiciones de recordar algo, querrás decir.

Bocas torcidas, manos sudadas que juegan a atrapar sus propios dedos. El candado resbala. Golpeteo de metal contra metal.

-Fue el contramaestre, lo encerró él.

Silencio.

-Voy a por un martillo, lo reviento y ya está.

-Espera, ¿y si hay que volver a encerrarlo?

-Se busca otra cosa.

-Y si hay que encerrarlo rápidamente.

Largo suspiro, mirada al suelo.

-Hay que preguntarle al contramaestre.

-Sí.

Silencio. El marinero mayor dirige su atención a un grumete que trata de desaparecer en un pasillo vacío, palidece a cada segundo que pasa captando la atención de sus camaradas.

-Vas a ir tú, chaval, pregúntale al contramaestre cuál es la condenada combinación del candado.

-¿Yo señor? No puedo…

-Claro que puedes y lo vas a hacer.

-¿Por qué no va usted, señor?

-Porque te digo que vayas tú, se acabó la discusión.

-Señor, no sé donde está el contramae…

-Está en la cubierta C, allí es donde debe de estar.

-Sí, entiendo, pero es que no sé llegar allí, el barco es muy grande, llevo solo tres días y…

-Entiendo, entiendo, me hago cargo.

-Gracias señor.

-No te preocupes, con todo el lío que estamos pasando se me pasan cosas por alto.

-Es normal, señor, ha sido todo muy… bueno, muy… complicado…

-Es una forma de decirlo, sí, pero lo solucionaremos, ya verás como sí.

-Eso espero señor.

-Toma.

El marinero mayor saca un papel doblado en dos mitades y se lo entrega solemnemente al grumete.

-¿Señor?

-Ya te he dicho que me hacía cargo de que eres nuevo en este barco, por suerte me gusta dibujar y como hemos estado reclutando nueva tripulación he hecho unos cuantos planos del navío para que sea más fácil aprenderse la distribución.

-Pero…

-Cubierta C. El capitán está esperando, más vale que vayas lo más deprisa posible, no me vale que vayas dando vueltas sin sentido.

El grumete despliega el papel, tiene varias cubiertas y a cada zona se le ha asignado una letra para identificarla, tiene claro que se encuentra en la F y tiene que llegar a la C, pero cómo hacerlo ya es otra cosa…

¿Cómo llegará el grumete de la cubierta F a la C de la forma más eficiente posible, sin pasar dos veces por la misma cubierta y qué cubiertas tendrá que atravesar para ello?

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